Un día como hoy…
Un día como hoy pero hace un año se encontraron por primera vez uno frente al otro. Platicaron incansablemente, fenómeno que a ella le intrigó. Pero aquello que en verdad la dejó pasmada fueron aquellas manos que conoció. Mientras platicaban, con dos copas de vino y una botella sobre la mesa, ella desvió sin saber porque sus ojos de los suyos y sin darse cuenta cayeron a la altura de la mesa donde se encontraban sus manos. Ella había visto manos similares a estas pero jamás le habían llamado la atención. Continuó prestando atención en la plática pero al mismo tiempo se desconectó por completo para observar aquel par de singular y magníficas manos.
Sucedió en cuestión de segundos que él probablemente ni siquiera lo notó. En cambio para ella fue como si horas enteras de contemplación hubieran transcurrido y fue sin saberlo el inicio de un enigma.
Esa misma noche ella soñó con aquel chico que esporádicamente intervenía en su mente. Soñó una situación similar a la que había vivido esa misma tarde: las copas de vino y la botella sobre la mesa pero platicaba con el otro chico. De igual manera ella sin saber porque sus ojos se desviaron a la altura de la mesa donde se encontraban las manos del chico, pero al verlas ella supo que esas manos no correspondía a este chico…sino al otro que acababa de encontrar por primera vez ese mismo día.
Al despertar la mañana siguiente escribió su sueño en una pequeña hoja amarilla que encontró junto a su cama. No sabía que sucedería con este chico pero a causa de ese sueño tan singular, intuyó que por algún motivo, era algo para recordar.
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