jueves, 24 de abril de 2008

18 Enero 2005, un día como hoy

Un día como hoy…

Un día como hoy pero hace un año se encontraron por primera vez uno frente al otro. Platicaron incansablemente, fenómeno que a ella le intrigó. Pero aquello que en verdad la dejó pasmada fueron aquellas manos que conoció. Mientras platicaban, con dos copas de vino y una botella sobre la mesa, ella desvió sin saber porque sus ojos de los suyos y sin darse cuenta cayeron a la altura de la mesa donde se encontraban sus manos. Ella había visto manos similares a estas pero jamás le habían llamado la atención. Continuó prestando atención en la plática pero al mismo tiempo se desconectó por completo para observar aquel par de singular y magníficas manos.

Sucedió en cuestión de segundos que él probablemente ni siquiera lo notó. En cambio para ella fue como si horas enteras de contemplación hubieran transcurrido y fue sin saberlo el inicio de un enigma.

Esa misma noche ella soñó con aquel chico que esporádicamente intervenía en su mente. Soñó una situación similar a la que había vivido esa misma tarde: las copas de vino y la botella sobre la mesa pero platicaba con el otro chico. De igual manera ella sin saber porque sus ojos se desviaron a la altura de la mesa donde se encontraban las manos del chico, pero al verlas ella supo que esas manos no correspondía a este chico…sino al otro que acababa de encontrar por primera vez ese mismo día.

Al despertar la mañana siguiente escribió su sueño en una pequeña hoja amarilla que encontró junto a su cama. No sabía que sucedería con este chico pero a causa de ese sueño tan singular, intuyó que por algún motivo, era algo para recordar.

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